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MARIE CURIE Física y química Bruselas, Bélgica (1911) |
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Curie aparece en esta fotografía del primer Congreso Solvay (las conferencias científicas celebradas en Bélgica que llegaron a definir gran parte de la física y la química del siglo XX) con la cabeza apoyada en una mano. El congreso tuvo lugar el año en que ganó su segundo Premio Nobel. Curie, que descubrió la radioactividad, es el paradigma por excelencia de "la única mujer". Fue durante mucho tiempo "la única" y "la primera": la primera en obtener un doctorado en Francia y en ganar un premio Nobel y la única en ganar dos premios Nobel. Las seis fotografías del Congreso Solvay la inmortalizan como tal. La última vez que en Solvay hubo una mujer fue en 1969, cincuenta y ocho años después.
Curie contaba con un ingenio y una devoción por la ciencia excepcionales. La discriminación que soportó fue vergonzosa. Tuvo que ver cómo su marido, Pierre, era ascendido a profesor de la Sorbona y ella no. En 1910 la Academia de Ciencias de Francia, completamente masculina, votó por no admitirla. En 1951 esa misma academia, que seguía estando formada exclusivamente por hombres, le hizo lo mismo a su hija, Irène Joliot-Curie.
Que la historia se repita nos obliga a prestar más atención a las primeras. Tendemos a pensar en ellas como las que abren el camino a muchas otras pero, por lo general, pasa mucho tiempo hasta que otras les siguen los pasos.
La historiadora Julie Des Jardins habla del "complejo de Curie", un fenómeno paradójico al que se enfrentan las científicas a raíz del ingenio y la abnegación de Curie. Su excepcionalidad inspira y desanima a la vez; si bien su impresionante ejemplo ha animado a las mujeres a entrar en la ciencia, también puede llevarlas (y a la sociedad también) a mantener el listón al prodigioso nivel de las primeras y, por tanto, considerarse a sí mismas como incompetentes.
Cuanto mayor sea el ingenio de quien nos abre el camino, más difícil de seguir les resultará a las simples mortales. A veces, ser mediocre es un lujo que algunas personas no pueden permitirse.
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Tomado del libro “Una Sola Mujer” (Immy Humes, Phaidon Press Limited, 2022) |
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