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MARGARITA SALAS Bioquímica Madrid, España (1969) |
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“Bah, una chica. Le daré un tema de trabajo sin demasiado interés, pues si no lo saca adelante no importa” reconoció haber pensado Alberto Sols cuando el premio Nobel Severo Ochoa le pidió que dirigiera la tesis de Margarita Salas. Tras hacer la tesis con él, Margarita Salas se marchó a investigar con Severo Ochoa en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York. Se fue con su marido, Eladio Viñuela, a quien había conocido mientras realizaba la tesis.
Severo Ochoa destinó a Margarita y a Eladio a grupos de trabajo distintos. Les dijo que era para que aprendieran inglés pero Margarita siempre pensó que fue para que cada uno tuviera su propia carrera científica. En 1967 decidieron volver a España para impulsar el desarrollo de la Bioquímica. Consiguieron establecerse en Madrid y formar su propio equipo, con ayuda de financiación estadounidense y de las primeras becas de formación de personal investigador.
Se centraron en un tema de trabajo distinto al del equipo de Severo Ochoa, sabían que no podían competir con los medios de los que disfrutaba él. Investigaron el Phi29, un virus que infecta a bacterias. Lo conocía de su etapa de Nueva York.
Ha contado cómo se sintió durante muchos años:
“Yo era ‘la mujer de Eladio’. Supe lo que era ser discriminada, o es más: ser invisible. Era como si no existiese, yo no pintaba nada”.
A él esta situación le parecía injusta y decidió investigar en el virus de la peste porcina. Sobre la concesión de su marido, Margarita dijo en una entrevista “Tuve mucha suerte, trabajé mucho y salí adelante, y pasé de ser “la mujer de” a convertirme finalmente sólo en Margarita Salas”.
Al estudiar la reproducción del virus Phi29 en las bacterias se desarrolló una tecnología con la que se pueden hacer millones de copias del material genético a partir de cantidades muy pequeñas. Las aplicaciones son muchas: paleontología y arqueología, investigaciones de crímenes, test de covid,… La patente de esta tecnología ha sido la más rentable de la historia de la ciencia española: solo entre 2003 y 2009 fue más del 50 % de los beneficios por patentes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, lo que significa varios millones de euros.
Margarita Salas es miembro de la Real Academia de Ciencias, de la Real Academia Española, de la Academia Europea y de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, alcanzando así un reconocimiento científico que muy pocos españoles, y ninguna otra mujer de nuestro país, han logrado hasta el momento.
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Tomado del libro “Una Sola Mujer” (Immy Humes, Phaidon Press Limited, 2022) |
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